Las ampliaciones en vivienda unifamiliar de la Costa del Sol se concentran en cuatro tipologías: anexo en planta baja sobre terreno libre, sobreelevación con una planta adicional, porche o pérgola cubierta y cerramiento de terraza para incorporarla a la superficie útil. Cada una tiene requisitos estructurales, de licencia y de coste muy distintos, y la elección entre ellas depende de un dato previo al proyecto: la edificabilidad real disponible según el planeamiento aplicable a la parcela.
Jurídicamente la ampliación es obra nueva, no una reforma interior. Esto implica siempre tres pasos obligatorios: proyecto técnico visado, licencia de obra mayor con concesión expresa antes de empezar y, al terminar, certificado final de obra firmado por el técnico competente seguido de la declaración de obra nueva ante el Registro de la Propiedad. Sin esos tres pasos la superficie ampliada no está legalmente reconocida y la vivienda queda con metros no inscritos, con consecuencias en herencias, hipotecas y ventas.
Nuestro enfoque arranca con la verificación de viabilidad urbanística antes de encargar nada al proyectista. Una vez confirmada la edificabilidad y la tipología viable, coordinamos al técnico redactor con la ejecución de obra: dirección facultativa, cimentación y estructura, envolvente estanca al agua, instalaciones y acabados. En sobreelevación añadimos un paso previo de diagnóstico estructural con catas, porque la capacidad portante de la vivienda existente es la que decide si la ampliación vertical es viable o si exige refuerzo previo.